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Un espacio de promoción a la Cultura
- FERNANDO MARCELO BARLETTA - info@fernandobarletta.com.ar “El teatro es la más alta escuela de la humanidad” (Leónidas Barletta
1902-1975) fundador del Teatro del Pueblo |
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LA ACTUACIÓN AYUDA A VENCER EL MIEDO (artículo escrito por Fenando Barletta) Vídeo demostrativo: ENFRENTANDO LOS MIEDOS Nuestros temores están localizados únicamente en nuestro imaginario. NO SON REALES. Todo aquello que nos provoca temor es una proyección de nuestros miedos interiores. Podemos encontrar dos miedos radicales: uno es el miedo al daño físico, y este miedo es inherente a la condición humana de la existencia, todos tenemos miedo a la pérdida de la Vida, es una programación que la Naturaleza hace en todo organismo viviente. El segundo, es el miedo a la desolación en encontrarnos solos y desamparados. También este aspecto es inherente a la condición humana, aunque arraigado en la condición cultural y en la evolución de la especie. Estamos diseñados y preparados para vivir en sociedad. Estos dos miedos principales condicionan nuestra psique en distintas formas, y se instalan en pensamientos, lucubraciones, especulaciones y, fundamentalmente, en las decisiones. Y así construimos nuestras Vidas: decidiendo qué hacer y qué no hacer según nuestra consideración de lo que es correcto e incorrecto para que "el afuera" no nos lastime ni nos rechace. El primer miedo es imposible de vencer, solamente deberemos aprender a convivir con él, retirándole el equivocado juicio de valor que lo convierte en indeseable. Simplemente debemos reconocer que el mecanismo del miedo a la pérdida de la Vida, son una serie de sensaciones físicas y cerebrales que se manifiestan de tal modo que nos permite encender una "luz de alerta" ante una determinada situación. Si nos encontramos frente a la presencia de un lobo que nos muestra sus colmillos, seguramente nuestros músculos se contraen, se eriza nuestra piel, cambia nuestra respiración y el ritmo cardíaco se modifica; con estas señales advertimos un riesgo y consideramos una situación como peligrosa. Y está bien que así sea, porque nos protege. Pero el modo perjudicial de este funcionamiento es cuando se nos ocurre CREER que ciertas situaciones son COMO lobos amenazantes, entonces, entramos en retirada sin asegurarnos de un modo veraz que estamos ante la presencia de un lobo feroz. Ése, es nuestro error: proyectar un temor de un suceso real a una situación supuesta, imaginándonos que un perro sediento que nos muestra sus dientes, nos quiere devorar. En este caso, estamos proyectando un miedo a un elemento externo sin estar seguros de su significado. Simplemente huimos ¡por las dudas! Este mecanismo de transferencia del peligro nos condiciona sobremanera a la hora de ENFRENTAR nuestras diversas situaciones cotidianas, pues suponemos que algo puede ser peligroso sin habernos asegurado que sí lo es. ¿Cómo convivir con el miedo al daño? Conociendo nuestras capacidades y recursos, descubriendo nuestro potencial y nuestra fortaleza, aprendiendo a relacionarnos con los distintos elementos de ese "afuera" que nos atemoriza. Sentimos riesgo cuando nos creemos débiles e inferiores a los demás. Por lo tanto, reconocernos, descubrirnos, y aprender, nos convierte en poderosos, y eso nos dará el VALOR de enfrentarnos al afuera. Y cuando nos animemos a enfrentar lo desconocido también descubriremos que muchas de las cosas que sentíamos como una amenaza y nos espantaban, en realidad eran perros sedientos que nos estaban pidiendo agua. El segundo, el miedo a la desolación, también tiene orígenes reales y una proyección imaginaria. En este caso, juega un aspecto importante el sentimiento del afecto. Ante la pérdida de un ser querido sentiremos dolor, nuestras entrañas hablarán. Estamos entrelazados afectivamente con las personas, nos relacionamos de tal modo con el otro que nos fortalecemos con su presencia y nos da miedo perderlo, creyendo que es indispensable para nuestra vida. Por supuesto que son necesarios y hermosos los vínculos amorosos y afectivos, pero lo negativo es terminar creyendo que si el otro no está o que no nos quiere, nosotros no podremos VIVIR. Y este miedo al dolor sentimental nos genera temor a la pérdida del ser querido, y nos fuerza a estar constantemente buscando su aceptación y aprobación. Así nos programaremos en adoptar actitudes, comportamientos, modos, formas, estilos, ¡y hasta gustos!, con tal de satisfacer la demanda de los demás. Nos programaremos culturalmente para lograr que el otro nos quiera, simplemente, para que esté con nosotros y nos aleje de nuestro miedo a sentirnos solos. Desde esta necesidad de sentirnos queridos surge la vergüenza y el miedo a la exposición, porque pensamos que el otro nos puede desaprobar si hacemos lo incorrecto. Antes de exponernos pretenderemos informarnos como para saber qué tenemos que hacer, tomaremos todos los recaudos posibles para asegurarnos que nuestra acción es correcta antes de realizarla. Y cuando la realicemos, entonces, esperaremos que el otro nos dé un premio: una muestra de su aceptación, y sentiremos frustración si no la recibimos. Este temor condiciona nuestra vida: estaremos accionando según lo que nosotros creamos que el otro espera que nosotros hagamos. ¿Cómo vencer este segundo temor? Pues descubriendo quiénes somos y animándonos a mostrar eso que tenemos. ¿Pareceré más atractivo con el cabello largo o con el cabello corto? Es bastante probable que a una mitad del afuera le parezca atractivo con el cabello largo, mientras que, a la otra mitad, la seduciré con el cabello corto. Pero lo que determina la verdadera belleza es el CONTENIDO y no el envase. Y el contenido, SOMOS NOSOTROS MISMOS; lo que llevamos dentro, nuestras riquezas, nuestras cualidades, nuestras habilidades, nuestra determinación para vivir. Nos resultará imposible seducir a todos, ni siquiera a la mayoría. Lograremos ser atractivos cuando aparezca lo GENUINO y VERDADERO. La Actuación, las clases de Actuación, son un espacio, un terreno, una sala de ensayo, en la que aprenderemos a mirarnos y a descubrirnos en nuestras capacidades, habilidades, y dones. Conoceremos nuestra naturaleza. Cuando nos conozcamos y sepamos todo lo que tenemos, desaparecerá la vergüenza y el temor al rechazo. Sentiremos nuestra VALÍA, y tendremos coraje en enfrentar lo desconocido, atravesando los miedos. Al iniciar las clases las personas sienten mucha vergüenza; sin embargo, ésta va disminuyendo a medida que la persona se anima a mostrarse, porque gracias a ello, se descubre a sí misma. Finalmente, al final de un primer ciclo de aprendizaje, la vergüenza y el temor al ridículo, desaparecen totalmente. Cuando eso ocurre, recién ahí, estaremos preparados para aprender el Arte de Actuar.
Bibliografía consultada: La Sabiduría de las Emociones, de Norberto Levy
Listado de Artículos de InterésAquí disponemos de ciertos artículos sobre temas de la Actuación y preparación del actor. En caso de que encuentre de interés este espacio, puede comunicarse proponiendo otros temas de interés e, inclusive, colaborar con sus propios artículos.
HERRAMIENTAS DEL ACTOR El Actor posee un único instrumento: su propia persona; y esta incluye el cuerpo, las emociones, sentimientos, y su mente. No existe otro modo de actuar que el de utilizar los diferentes elementos que nos conforman como seres. De modo que cuando nos preparamos como actores, no trabajamos solamente en el arte escénico sino que, también, debemos desarrollarnos en nuestra capacidad intelectual, nuestro razonamiento, nuestra cultura, nuestra sensibilidad, emociones, pensamientos, y en el conocimiento de todo nuestro cuerpo.
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