Impacto de la práctica de
La práctica de la disciplina de
Deberemos aceptar que con
Una de las razones fundamentales para tomar clases de Actuación es la creencia de que con ellas podremos “desinhibirnos”. Y realmente es así; viviendo las distintas experiencias que nos propone el Juego Teatral podremos ir animándonos a la exposición, es decir, el colocarnos delante de los otros sin importarnos cómo nos “juzguen”.
Y éste el primer gran logro, paulatinamente nos irá dejando de importar lo que la otra persona pueda pensar sobre nosotros, sobre lo que hacemos, sobre cómo decimos lo que decimos, y sobre nuestra modalidad.
A medida que avanzamos en el proceso de exposición, iremos adquiriendo confianza y seguridad en nuestra expresión, lo que nos permitirá anmarnos a “más” cada vez, profundizando la vivencia de la ficción teatral y la interpretación de roles y personajes.
Una segunda consideración de importancia es el “registro” que vamos logrando sobre nosotros mismos. Las clases teatrales proponen que nos conozcamos en nuestras habilidades y características naturales, sabiendo de lo que, naturalmente, somos capaces de hacer. Nos iremos dando cuenta que poseemos ciertas virtudes, cada uno las suyas, y que para nada nos hace mejores ni peores que los otros, y vamos aceptando con humildad lo que tenemos.
Debemos conocernos en nuestro cuerpo, en nuestras emociones, en nuestras afectaciones y reacciones ante los diferentes estímulos, nos conoceremos en cómo escuchamos y hablamos; y, también, vamos prestando atención de cómo vemos a los otros.
Esta atención que ponemos sobre nosotros, nos permimtir “tomar conciencia” de cómo somos. Para jugar el juego teatral es necesario que sepamos lo que tenemos y cómo somos, pero no se hace hincapié en por qué somos como somos (eso sería hacer terapia, y no es el objetivo de la práctica teatral).
Otro elemento importante es la destreza que vamos ganando a la hora de comunicarnos. Prestando atención en cómo escuchamos y en cómo hablamos, lograremos darnos cuenta qué nos pasa a la hora de relacionarnos con las personas, cuál es nuestro discurso habitual, qué imagen transmitimos, qué queremos obtener. Aprenderemos a darnos cuenta qué emitimos y qué recibimos, y el objetivo de esto será ser lo más fieles posibles a la hora de transmitir mensajes y entenderse con el otro.
Al mismo tiempo, nos daremos cuenta que cuando nos comunicamos con los otros, no solamente contamos con la palabra, sino que también lo hacemos con el cuerpo, con los gestos, con la actitud, y con la emoción. E iremos dándonos cuenta qué sentimientos nos provoca la relación con los demás.
Poniendo conciencia sobre todos estos elementos nos ayuda a
“Comprender” verdaderamente lo que nos pasa a la hora de estar expuestos en
“aprenderemos que actuar no significa falsear un estado de ánimo o de
ser, actuar significa transmitir, y para ello es necesario MOSTRAR lo que nos
pasa con aquello que vivimos”.
Por Fernando Barletta